De acuerdo con expertos, el sexo durante el embarazo es totalmente viable, a pesar de los miedos típicos de los futuros padres. Sólo en algunos embarazos considerados de alto riesgo los médicos aconsejan ciertos cuidados o abstinencia durante un período. En este artículo os contamos algunos de los beneficios principales.  

1. LAZOS AFECTIVOS MÁS FUERTE

Sin lugar a duda, el embarazo resulta una etapa muy especial para la pareja y las relaciones sexuales son una forma de fortalecer el lazo afectivo que os ha impulsado a formar una familia o a agrandarla, según sea el caso. Son meses asociados mucho al amor, felicidad y la complicidad, por esa razón, disfrutar de esta tranquilidad y buscar momentos de total intimidad os ayudará en el proceso de intensificar vuestros sentimientos de forma mutua.

2. SENSACIONES MÁS INTENSAS

Expertos afirman que la acción de las hormonas del embarazo y el flujo sanguíneo de la madre aumenta casi un 50%, haciendo que las relaciones sexuales sean más placenteras y los orgasmos más intensos. Este apetito sexual puede ser comparado con el que surge durante el período.

3. SUEÑO PROFUNDO Y REPARADOR

La práctica sexual representa para nuestro cuerpo un esfuerzo físico que ayuda no sólo a mejorar nuestra salud física sino que además tiene un efecto relajante y tranquilizante, lo que se puede traducir en un mejor descanso y un sueño más profundo. Muchas mujeres afirman que presentan episodios de insomnio o desórdenes del sueño durante las últimas fases del embarazo, frente a estos problemas el sexo puede ser un excelente aliado.

4. SENSACIÓN DE BIENESTAR Y FELICIDAD

Cada vez que se practica sexo se libera una gran cantidad de endorfinas, una de las hormonas de la felicidad, de ahí que las relaciones sexuales actúen como un remedio contra el estrés o las preocupaciones, ya que nos hacen sentir felices y relajados. Además, todo aquello que genera bienestar en la madre también favorece de forma directa al bebé. Después de que la madre tiene un orgasmo, se produce una inmensa liberación de endorfinas, que llegan por el cordón umbilical y proporcionan una sensación de bienestar al pequeño.