Baby Lead Weaning (BLW) o alimentación complementaria autorregulada y a demanda, más que un método de alimentación es una forma de enfrentar la crianza y el desarrollo de los bebés. 

Creado por Gill Rapley, una enfermera y partera británica, que en la década de los 70´ notó los problemas que muchas mamás tenían para darle los primeros sólidos a sus hijos, decidió romper los esquemas de la época e intentar con sus hijos esta estrategia que busca que los pequeños comiencen a comer sólidos, una vez que la leche materna no es suficiente para aportar los nutrientes necesarios para el correcto crecimiento de los infantes.

EL BEBÉ YA COME SOLO

De acuerdo con expertos, a partir de los 6 meses, la leche materna o los sustitutos dejan aportar por sí solos todos los nutrientes necesarios para el adecuado crecimiento de los bebés, por lo por décadas se ha recomendado las papillas o puré́ suave, sin grumos, ni trozos de fibra para no estimular los sentidos.

El BLW, propone saltarse las papillas y brindarles a los bebés comida en trozos para que coman con la mano, sin temor a ensuciarse y con la confianza en los instintos del pequeño  que poco a poco le permitirán descubrir por sí mismo qué comer, cuánto y cuán rápido. 

BENEFICIOS DEL BLW

  • Creación de una mejor relación con la comida.
  • Mayor independencia y toma decisión.
  • Agudeza en la coordinación, masticación y autorregulación.

CLAVES BÁSICAS PARA INICIAR 

OBTÉN INFORMACIÓN

Antes de implementar cualquier método de crianza, alimentación y demás con tu bebé, te recomendamos buscar información y asesoría especializada con el pediatra, así podrás decidir con mayor seguridad.

MIRA A TU BEBÉ

Es fundamental que tu bebé esté preparado para empezar el BLW, pero antes ten en cuenta que: Sea mayor de seis meses, pueda mantenerse sentado solo, muestra interés por la comida y es capaz de sujetar alimentos y llevárselos a la boca.

SIGUE TUS INDICACIONES

Debido a que es algo nuevo para tu bebé recuerda seguir algunas normas de seguridad básicas como: asegurarte que esté erguido, bien sentado en una trona o en tu regazo, supervísalo todo el tiempo, no le ofrezcas alimentos con alto riesgo de atragantamiento y por último recuerda no introducir nada en la boca del niño, es él quien debe escoger el alimento y llevárselo a la boca a su ritmo.